Edadismo, en primera persona (II).

 Edadismo, en primera persona (II).

Desde mi ventanilla de servicio directo al público, soy testigo del paso de una buena representación de nuestra sociedad diversa. Y vienen muchas personas mayores. La edad nos hace más sabios, eso dicen, pero en ocasiones esto no conlleva saber tratar con la Administración, máxime cuando ésta se adapta a los nuevos tiempos: ¡Bienvenidos a la Administración Electrónica!

Muchas son las personas mayores que se acercan hasta los servicios de Atención al Ciudadano y de Registro del Ministerio. Algunos lo hacen una vez jubilados, con la sana intención de dedicar tiempo en esta fase de su vida a continuar o complementar sus estudios. Muchos otros son los que se ven obligados a actualizar su currículo al verse desempleados a edades tardías. Y todos ellos encuentran dificultades en mayor o menor medida al tratar con nosotros.

Página web, Portal del Ministerio, Sede Electrónica, usuario, clave, contraseña, Certifica Digital, Código PIN, acceso telemático al formulario o Expediente Digital. Todos ellos son términos que empleamos con frecuencia. A todos nos suenan y seríamos capaces de asociarlos a «cosas de ordenador», aunque a partir de ahí ya depende mucho de la experiencia que tengamos (o más bien las experiencias que hayamos tenido) en saber a qué se refieren exactamente y poder diferenciarlos.

Creo que es éste el colectivo que sufre más (discriminación) en su trato con la Administración. Quizá sea por la frecuencia más que diaria con la que me encuentro tratando de ayudarles. Quizá porque son personas que hasta hace muy poco se sentían seguras en su trato con la Administración y en cambio ahora sienten, cuando más falta les hace y cuando comienzan a ver menguadas algunas de sus capacidades, que ha cambiado la forma y el lenguaje en el que deben tratar con nosotros. Adaptarse nunca es fácil pero probablemente sea un poco más difícil cuando vamos cumpliendo años.

Queda mucho trabajo por hacer en este sentido. La mejor receta en este caso, como en otros muchos, es la paciencia, el respeto y una buena dosis de intención colaborativa.

Un saludo, JCab’22.

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